- Es tan injusto tratar igualmente lo desigual, como tratar desigualmente lo igual


- La frase favorita de: Manuel G. Meroño
- (MPG)
Seamos realistas: cuando vemos que el paro sube y que el sector inmobiliario frena en seco, existen razones de peso para empezar a preocuparse. Ante una coyuntura como la actual, la confianza se convierte en algo extremadamente importante para que las cosas vayan bien. Y es que cuando la confianza persiste, parece que el contexto pase a ocupar un segundo plano. Basta con que viajemos quince años atrás para recordar cómo en unos tiempos en los que el desempleo rozaba el 20% no sólo fuimos capaces de organizar una Exposición Universal, sino que celebramos los Juegos Olímpicos y Madrid fue capital cultural. Aunque hablo de un pasado prehistórico, de la era pre-Internet, creo que andamos por senderos similares. A mi parecer, no estamos atravesando un período de crisis, sino que vivimos una época de cambio. Cambio de costumbres, cambio de tendencias, cambio de hábitos…Una época que para los especialistas del marketing se presenta como una oportunidad única. Si realmente hubiera crisis, sólo compraríamos los productos estrictamente necesarios. ¿Cómo nos explicamos, entonces, que el comercio electrónico haya experimentado un crecimiento tan notable? De haber crisis, renunciaríamos a tener un artículo de esa marca que tanto nos gusta. Sin embargo, lejos de desistir, preferimos buscar alternativas y adaptarnos a la nueva coyuntura, adquiriendo un artículo de gama alta aunque sea de la temporada pasada. El auge de los outlets online es una muestra de ello. Es cierto que tanto si hablamos de crisis, como si hablamos de cambio, no podemos poner en duda que el consumidor esté preocupado, que tema por su futuro en un presente como el actual, donde cada día los medios de comunicación ofrecen nuevos datos sobre la dificultad para obtener un crédito, la subida de las hipotecas o el aumento de la tasa de desempleo. Sin embargo, lo que sí podemos hacer en esta época en la que la confianza del consumidor pende de un hilo, es centrar nuestros esfuerzos en convencerle de que nuestra marca responde a sus necesidades. Ahora, más que nunca, la eficacia del marketing depende de su capacidad de generar confianza en los consumidores, de adelantarse a sus “nuevas” circunstancias y necesidades, actuando cual si leyera sus pensamientos y ofreciéndoles justo aquello que estaban a punto de empezar a buscar. Por eso las empresas están optando por este marketing, por un tipo de publicidad que impacte de forma rápida y directa en la intención de compra de un público determinado y cuyos resultados se puedan medir con facilidad. Internet, en este cometido, está avanzando puestos en el ranking de canales en los que publicitarse. De hecho, según datos de la Interactive Advertising Bureau (IAB), la inversión publicitaria en Internet ha aumentado en un 28’3% durante el primer semestre del año con respecto al mismo período de 2007. Por el contrario, los canales convencionales han experimentado un descenso del 7%, siendo el cine y la prensa escrita los soportes con un mayor decrecimiento. Así, Internet es casi el único canal cuyos ingresos publicitarios han crecido en la primera mitad del año. Muchas compañías se han dado cuenta de que apostar por Internet e impulsar campañas publicitarias de e-mail marketing tiene muchas ventajas. Internet les permite transmitir sus mensajes de manera eficaz sin tener que invertir sumas de dinero desorbitadas. Las campañas de e-mail marketing se caracterizan por ser rápidas y directas. Mensajes como ‘Pincha y regístrate’, ‘Visita mi web’ o ‘Compre ya’ se perfilan como el eje central de este tipo de acciones que, ante todo, incitan al usuario a la acción. Éstas tienen una ventaja que diferencia Internet del resto de medios: su fiabilidad en la medición de los resultados obtenidos. Permiten conocer el destino del mensaje con total exactitud y en tiempo real, es decir, saber a cuántas personas ha llegado, quién lo ha leído o quién lo ha enviado directamente a la papelera, quién ha querido ampliar la información que le da y quién, al final de proceso, ha decidido iniciar la acción de compra. Además, la rapidez en la medición permite a la empresa reconducir su campaña si ve que no está obteniendo los resultados esperados. Todas estas técnicas, sumadas al hecho de que cada vez conocemos mejor al usuario de Internet, hacen ganar eficacia a este canal y obtener unos resultados más que tranquilizadores. Seguramente por eso, cuando hablo con los responsables de los departamentos de marketing y ventas de muchas compañías que han decidido apostar por Internet, me preguntan: “Crisis, ¿qué crisis?”.