- Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor


- La frase favorita de: Jesús García
- (IE Business School)
Estaba el domingo pasado a las 12:30 de la noche en una calle del centro de Madrid, buscando un taxi e intentando reponerme del shock de haber visto a Casillas levantando el trofeo dorado hacia el cielo de Johanesburgo, cuando me vi rodeado de una marabunta de vociferantes chavales cantando una canción que básicamente nos devolvía nuestra hegemonía mundial de la época de los Austrias. Ayer vi a un sonriente Zapatero venirse arriba cuando recibió de manos de los 23 héroes de Sudáfrica una camiseta que decía "José Luis, eres uno de los nuestros" en medio de su preparación del debate del estado de la nación. Un amigo mío de Barcelona, muy aficionado a la Roja me dijo que por primera vez le había dejado a sus dos hijos pre adolescentes pasear con una camiseta de la selección por las calles, sin miedo a que recibieran un escarmiento por provocadores. Viendo las fotos del autobús triunfal, reparo en la imagen de Busquets (Barcelona) abrazando a Albiol (Madrid y ex valencianista) como dos auténticos amigos. El Empire State teñido de rojigualdo y la lectura de la prensa internacional sorbe el talento, la creatividad o el hecho de que este grupo de cracks sean un grupete de amigos que en vez de pernoctar en un hotel lujoso lo han hecho en una residencia universitaria... Seguro que todos tenemos decenas de imágenes y situaciones vividas estos dos últimos días, que nos han hecho pensar en que esto del mundial es mucho más que deporte. Yo lo tengo claro, este mundial es aumentar nuestra autoestima y la confianza en nuestras posibilidades, es mejorar el tono y la altura de miras de nuestra política, es igualar en vez de separar, es mejorar nuestra imagen y proyección internacional. No se si todo ello implicará un mejorar 0,7% de nuestro PIB, pero estoy seguro de además del positivo impacto económico tiene un impagable impacto moral. Aquellos que todo lo relativizan o no tienen ni idea de fútbol o lo que es peor, no les corre una gota de sangre por la venas.
Pues han pasado 2 semanas de aquello y yo me sigo sintiendo Campeon del Mundo.
Ya lo había sentido antes, como campeón del mundo de Motociclismo, Campeón del mundo de Formula 1, campeón del mundo de Waterpolo, Campeón del mundo de Balonmano, Campeón del mundo de Baloncesto, todos ellos con título oficial, pero también me había sentido como campeón del mundo en Tenis, en Ciclismo, en marcha, en triatlón, en voley-playa y en 100 disciplinas más tanto másculinas como femeninas, aunque ni siquiera sabía si había titulo oficial o no, pero me sentía orgulloso Campeón del Mundo.
Pero yo habitualmente no practico ni hablo los lunes o los sábados de waterpolo, de ciclismo o de triathlon, de vez en cuando consigo algo de información sobre ciclismo(ese Perico, Induráin, Contador, el doping,...) sobre Baloncesto (ese Madrid-Barça, Pau Gasol, esa celebración del mundial,...) o de motor (Que grande Fernando Alonso, hay que joderse con Rossi, "Carlos trata de arrancarlo"...).
Yo lo que practico, lo que veo, de lo que hablo es de FUTBOL, en todas sus fórmulas, Futbol 11, Futbol 7, Futbol Sala, Futbol en el jardín con los niños, Futbolín, Pro Evolution Soccer y la madre que lo parió... que diría mi mujer.
Por ello siempre he querido ganarlo todo, pero el destino me hizo elegir los colores ROJIBLANCOS y no he podido disfrutar mucho de la sensación de ser CAMPEON, alguna Copa del Rey y un doblete en la memoria y en el corazón, pero ahora...
... ahora soy campeón de Europa de selecciones, campeón de Europa de clubes y CAMPEON DEL MUNDO.
Personalmente voy sacando pecho allá por donde voy, soy español, soy bajito y me gusta jugar al futbol, es decir soy igual que XAVI, soy igual que INIESTA, soy igual que VILLA.
Eso sí, me preocupa ver que ni aún con esto a las televisiones les ha salido rentable la emisión del mundial, espero sinceramente que el análisis de los patrocinadores sea más alagüeño
Yo Tambíén quiero ser IKER CASILLAS, sacar esos 1 contra 1 a Robben, Levantar la Copa del Mundo y Besar a la Carbonero ante toda España, todo el mismo día.
Yo estoy bastante de acuerdo con todos los que habéis escrito. Aunque lo que tengo más claro es que el elevado entusiasmo desatado el domingo 11 de julio iba a durar pocos días. Evidentemente, todos en nuestros círculos privados seguiremos hablando, probablemente de por vida, de aquello, pero la vida sigue y los que en parte manejan ese ritmo, los medios, así lo constataron. En mis perfiles de redes sociales ya dejé claro que me llamaba la atención que el 14 de julio, tres días después de la final del mundial, el diario Marca ya empezaba a hablar en su portada de un supuesto "triplete" del Real Madrid. La actualidad manda y la venta de diarios, más. Enlazando con los patrocinadores, creo que van a salir claramente reforzados, pero seguirán marcados por esa estacionalidad que la propia actividad de la selección determina (aunque esto ya lo sabían a la hora de trazar la estrategia).
El otro punto de vista del debate abierto también lo comparto. Ha sido una explosión de orgullo que pocos imaginaban, mucho mayor que el que supuso la Eurocopa de 2008. Todo el mundo se ha manifestado orgulloso del éxito de su país y es de esta corriente de la que han de "aprovecharse" todos los sectores involucrados en la marcha del país, tanto públicos como privados.
El sentimiento de pertenencia a un País y el Turismo gracias al refuerzo de la marca País que este exitazo de la selección ha conseguido (ayudado por otros grandes de nuestro deporte (Nadal, Pau, Alonso, Pedrosa, Lorenzo, Contador, ...) van a ser los que mejor y más salgan reforzados tras el 11-07 (otro día 11, curioso) Claramente, las marcas que tuvieron la visión y valentía de comprometerse y asociarse con estos grandes, serán los que mejor colocados estén para ese futuro, espero próximo, cuando la gente recupere la ilusión y confianza, y los "leuros" corran otra vez entre manos, ellos se llevarán más. Efectivamente: VIVA ESPAÑA!
Es cierto que tras una semana de euforia, los efectos de la victoria se han ido diluyendo. El debate del estado de la nación ha sido tan poco apasionante como los demás, incluso sorprende que casi no haya habido en el mismo mención a la gesta de la selección. En mi opinión, este hecho ha significado tener una sensación de todavía más lejanía entre política y mundo real.
Parecía bastante claro que tras días de euforia desatada iba a venir un tiempo de silencio e incluso de vacío. Y que los efectos económicos beneficiosos de corto plazo a sectores como la hostelería, venta merchandising, ropa deportiva, etc, serían extraordinariamente a corto plazo.
Pero tras mi primeras llamadas a los que pagan la fiesta (los patrocinadores) creo que puedo afirmar que esto ha sido muy beneficioso para algo más que el corto plazo. Si sectores como el turismo, automoción, banca, bebidas, textil,... están satisfechos con el peso que tienen en nuestra economía, todos debemos ser optimistas. Preguntaremos más adelante a Turespaña por los efectos en aumento de visitantes y mejora de imagen de marca. A Hyundai por aumento en ventas o aumento de notoriedad imagen (por cierto ya tenemos la estimación de retorno por publicidad no pagada en España: más de 4 millones de euros¡¡¡¡), a Adidas y a Nike quién ha ganado de los dos (creo que los dos tendrán argumentos concretos para sentirse satisfechos), a Banesto por los efectos de su promoción estrella, a Cruzcampo y a Coca Cola por cual de las dos es la marca de la afición....
En cualquier caso el debate sigue abierto y a medida que pasen las semanas tendremos más elementos de juicio... pero por ahora sigo con la sonrisa puesta
Turismo, automoción, banca, bebidas, textil,.... es aquí donde se comprueban los efectos reales
¿Algo más que un buen recuerdo?
Fue un momento de placer muy breve pero muy intenso. Y después, durante bastante horas, días incluso, estuvimos contándonos unos a otros cómo lo habíamos vivido y cuánto habíamos disfrutado durante esos segundos de éxtasis. Para hacerlo, muchos se ataviaron y pintaron con los colores rituales, enarbolaron los estandartes de la tribu y salieron a la calle a compartir su dicha y a aclamar a los héroes y a fotografiarlos con su teléfono móvil.
Nos quedará sin duda un buen recuerdo de todo ello pero, ¿podemos esperar que el triunfo de la selección española en el Mundial (¿por qué habrá tenido tanto éxito ese feo apelativo de La Roja?), nos traiga algo más que unos días felices y unos gratos momentos para recordar? No conviene hacerse muchas ilusiones: fijémonos en nosotros mismos y analicemos si nuestra vida ha cambiado, siquiera tangencialmente, como consecuencia de esta victoria; supongo que no, salvo que seas Carles Puyol o cualquiera de sus compañeros, o tengas un negocio de venta de banderas
Aunque, por otro lado, está claro que en los días inmediatamente anteriores y sobre todo posteriores a la final España ha tenido una gran cuota de voz en los medios de comunicación de todo el mundo por un hecho positivo, y ello no puede sino beneficiar a la imagen del país y quizá colocar la marca España en un lugar más alto en la lista de preferencias de turistas y, ojalá, inversores. Es una corriente en la que Administración y empresas deberán intentar sumarse y, en lo posible, potenciar. Quizá de aquí a un año, cuando el 11 de julio de 2011 los medios de comunicación vuelvan a repetir incansablemente el gol de Iniesta y las palabras de Pepe Reina, sea momento de hacer un balance.
Por otra parte, cabe pensar en cuánto payaso engreído anda suelto por el mundo del fútbol si el hecho de que una persona se muestre discreta, razonable y bien educada (véase Vicente del Bosque) llama tanto la atención. No es probable, pero sería muy higiénico y agradable que su ejemplo cundiera, en el ambiente futbolístico y en otros. Esa también sería una consecuencia positiva de la victoria.
¡No puedo estar más de acuerdo! Los españoles siempre hemos tenido un complejo de inferioridad que ha supuesto, entre otras cosas, que durante mucho tiempo no haya existido un sentimiento nacional o patriota tan intenso, ni siquiera de lejos, como el existente en otros países como EE.UU o Francia. En ocasiones, y más por envidia que por convencimiento, hemos atacado ese sentimiento tachando a sus propietarios de chauvinistas exacerbados, de presuntuosos que se cerraban a todo lo ajeno. La razón de todo ello, al menos así lo creo, no es otra que el sentirnos avergonzados de nuestra ausencia de méritos como país.
Ésta ha sido la aportación más transcendental del triunfo de la selección: hacer que todos nos sintamos orgullosos de ser españoles. Y, como somos españoles, y, por ello, escandalosos, alegres y extrovertidos, nos hemos tirado a la calle a mostrar nuestro patriotismo recién estrenado, a presumir de ser españoles, para que todo el mundo se entere de lo que valemos y lo bien que hacemos las cosas.
Ojalá continuemos con ese orgullo y lo extendamos al resto de nuestras actividades. España, para lo bueno y para lo malo, siempre ha tenido imagen de marca, no sólo en el fútbol. ¡Viva España!